Creo que se ha degenerado el concepto de ser nacionalista. Hoy se cree mucho que ser nacionalista o patriota es comer empanadas, comer porotos con rienda y alfajores. Que el que no abala los rodeos “no es patriota”.
Cuando llega el 18 de Septiembre nos da por revivir “el espíritu chileno”, por tomarnos unos terremotos e intentar bailar cueca.
Durante el año adoramos el estilo de vida de los gringos, los británicos o los asiáticos. Aunque CREO que en caso de guerra todos defenderíamos a Chile, no estamos motivados en hacer crecer al país y respetarlo como nuestra cuna de valores.
QUÉ MIERDA ESTOY DICIENDO? Sí, le tengo cariño a mi Chilito a pesar de todo, pero me carga el nacionalismo como tal. Los nazis lo eran y a mí me cargan. Soy del montón, una nacionalista a medias. Es más, creo que a veces me escapo de este concepto, porque coqueteo más con la democracia.
NI FU NI FA, DEL MONTÓN. Si me quieren tachar de anti-nacionalista allá ellos, prefiero creer en un todos y no en el individualismo.

No debemos olvidar, patriotas o no de dónde provienen nuestros orígenes. Los indígenas, la sangre de nuestra sangre.
Respetarlos a ellos es respetar nuestras tierras.









